domingo, 27 de septiembre de 2009

PRENDIMIENTO, CONSUELO, BUENA MUERTE Y ESPERANZA RECORREN LAS CALLES DE CIUDAD REAL EN LA PROCESIÓN EXTRAORDINARIA DEL ENCUENTRO NACIONAL DE COFRADIAS

Miles de cofrades de Ciudad Real y de toda España salieron a la calle para acompañar en su marcha extraordinaria las imágenes del Prendimiento, la Virgen del Consuelo, el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Esperanza
LA TRIBUNA DE CIUDAD REAL.-La procesión extraordinaria que ayer recorrió las calles de Ciudad Real podía pasar por la del Domingo de Resurrección, o por un resumen, ya que todas las cofradías estuvieron presentes en la marcha, aunque faltó la imagen del Resucitado de García Donaire. Un paso muy diferente a los que se ven en cualquier ciudad.La celebración en Ciudad Real del XXII Encuentro Nacional de Cofradías propició la puesta en marcha de una procesión fuera de fechas.
El clima, el vestuario (nadie llevaba túnica salvo los acólitos) y hasta la disposición de los espectadores eran más adecuada para un recorrido de Semana Grande, como la Octava, pero sobre las cruces distintivas de las órdenes militares que se dibujan en el pavimento del Prado los que desfilaban eran los pasos, y también los estandartes y los emblemas de las cofradías de Semana Santa, de Jesús Caído, de la Flagelación, de Pilatos, de la Santa Cena...Hubo por supuesto devoción, ya desde que salió el Prendimiento, pero se mezclaba con las bromas y con comentarios de sorpresa. «Ese señor que va en la procesión decía que es de Tarragona, ¡fíjate!, pues si que vienen de lejos», comentaba un espectador a un amigo al ver a su interlocutor de unas horas antes. En otro corrillo, una aficionado a seguir la Semana Santa desde la acera respondía a quien le pedía aclaraciones sobre un determinado grupo de cofrades.
«No lo sé, no me centro yo en esta época del año».Los participantes en el Encuentro Nacional de Cofradías tenían las posibilidad de sumarse a la procesión para alumbrar o contemplarla desde el margen. Unos se sumaron a la marcha, otros prefirieron contemplar la marcha de los cuatro pasos y se dispusieron a hacer fotografías de cuanto les llamase la atención. De las imágenes, la que más interés fotográfico levantó fue el Cristo de la Buena Muerte, de la Hermandad del Silencio.
Hubo un momento, nada más salir de la basílica-catedral, en que aficionados y profesionales estaban codo con codo en apretadas filas. Fuera de la imaginería, los disparadores se agitaron ante el vestuario de la Agrupación Musical Santo Tomás de Villanueva, que con sus tricornios de tejido y sus bandoleras terciadas recuerda a la Guardia Civil decimonónica. En este caso, los más interesados en obtener este recuerdo eran fotógrafos desconocidos entre los profesionales de Ciudad Real.Los gestos de devoción se repitieron especialmente al paso de la Virgen del Consuelo y la de la Esperanza, dejando claro una vez más la preferencia mariana de la mayoría de los espectadores.El trazado. La mayor parte del recorrido estaba lleno antes del paso de la procesión, en la calle Toledo, frente a la parroquia de la Merced había un buen número de personas, muchas llegadas después de ver salir todos o alguno de los pasos de la catedral.
En la plaza Mayor, cuando la marcha todavía se encontraba por la calle Paloma, el número de paseantes y de familias con y sin niños era muy superior al de otros sábados por la tarde, a lo que tal vez contribuyó el que la temperatura seguía siendo agradable después de anochecer.Al mismo tiempo, una vez que la procesión estuvo fuera del templo catedralicio, fue posible ver algunos asistentes al Encuentro pidiendo indicaciones para ir a alguno de los lugares recomendados en Ciudad Real para ver las procesiones. Tal vez para el que hacían falta menos indicaciones fuera el pasaje de la Merced, puesto que muchos de ellos habían estado ahí un poco antes para la realización del homenaje ante el Monumento al Cofrade.
También se pedía información para ir a la calle Cuchillería, por la que la procesión se incorpora a la plaza Mayor.Si al principio de esta crónica se hacía un paralelismo entre esta procesión y las de una veraniega Semana Grande, también hay que hacer constar pequeñas diferencias. Por ejemplo, nadie que marchara con un cirio encendido llevaba un protector para evitar que la cera derretida cayera al suelo o si alguien lo llevó pasó totalmente desapercibido. Es más en algunos casos, es cierto que pocos, el acompañante inclinaba la vela para que el goteo fuera directamente al suelo y evitar así que pudiera resbalar hasta su mano.

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